jueves, 12 de junio de 2008

Ven ...




Ven, déjame,
que no queden márgenes entre tu cuerpo perfecto y mis manos,
que pierda el control con tus superficies trémulas,
único horario esclavo al que consagro cada segundo.

Ven y deja que me envenene contigo,
satisfecho por la cicuta jugo de tus pupilas sorprendidas.
Ven y deja que venere el grito desenrollado
Que mi laringe hace arrancar a tu vientre,
que ese instante sea lastre suficiente para el resto de mis días.

Ven este jueves por la madrugada,
o ven mañana.
Ven cualquier día o ven siempre.

Pero ven.

Octavio Goméz Milian.



Foto:
Manuel Schaeffer

No hay comentarios:

Publicar un comentario