lunes, 8 de diciembre de 2008

Alrededor de la medianoche...





Dicen que por una ilusión se puede dar sentido a una vida.
Francis Borler, tiene una ilusión en su gris existencia, su pasión es el jazz y su ídolo el saxofonista Dale Turner.



Solo su relación con él, con la música, con el terrible problema del músico, alivia sus propios problemas: separado, sin trabajo fijo, con su hija pequeña a su cargo, a la que a menudo descuida por su obsesión por el jazz.



Por su lado, Dale parece caminar al crepúsculo de sus días, lo único que sabe hacer es tocar el saxo y beber, beber hasta caer exhausto.

Pero solo cuando esta lo suficientemente ebrio, sabe que las notas brotan con una creatividad y brillantez inmejorable.



A veces, cuando termina de tocar, tras apurar el último trago de una botella, Dale ve como se tiñe de escarlata su pañuelo, sabe que el fin está cerca, o lo intuye sin miedo ni propósito de enmienda.

Es cuando se encuentran dos almas perdidas, cuando uno se apoya en el otro en una entrañable relación. Dale siente la admiración ciega de Francis, que de repente ha pasado a ser su sombra, a llevarle los asuntos artísticos, a meterlo incluso en su propia casa, con el fin de alejarle de las copas.



Y casi lo consigue, es una dulce etapa de transito, la que el film nos presenta, ambos se complementan y se crecen por la ilusión que uno proporciona al otro, y en medio: el jazz como melodía de sus complejas y esquirladas vidas; el jazz y el humo, los bares y la media noche.

La amistad con Francis, hace que pueda volver a tocar de pie, lejos de las primeras actuaciones del film, donde Dale era solo una piltrafa, que soplaba su saxo apenas sostenido en una silla del club.



El recuerdo, da paso a la dulce añoranza y al deseo de seguir viviendo, con las ilusiones cumplidas.



Alrededor de la media noche está dirigida por Bertrand Tavernier e interpretada por François Cluzet en el papel de Francis y el saxofonista Dexter Gordon, que magistralmente se dedica a interpretarse a si mismo, con claras referencias a su propia vida.

Gordon, también tuvo que exiliarse en Europa en los años 50: parte como liberación del mundo obsesivo de las drogas, espiral en la que se vió inmerso en los años 40-50 en Estados Unidos. Era un ejemplo muy frecuente en los músicos negros de jazz, parecían dejar su país marchando a Europa, huyendo, la mayoría de las veces de ellos mismos, sus vicios y flaquezas.


La película está dedicada a la memoria de dos grandes del jazz: Bud Powell y Dexter Young.

La banda sonora, además de recopilar grandes clásicos, fue ganadora del Oscar de la Academia a la Mejor Banda Sonora Original compuesta por Herbie Hancock.

Para oir, soñar y perderse esta media noche, a continuación varias versiones bien distintas del tema que da título al film el clásico: Round about midnight.
Por supuesto, os recomiendo ver la película y dejaros llevar por la gloriosa interpretación del tema "As time goes be" durante la primera actuación del film.

Qué el humo, no ciegue vuestros ojos, está madrugada...sed felices.







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