domingo, 1 de septiembre de 2013

diente de león...























..de pronto se sintíó como otras veces.

De la ilusión y la aparente conformidad,
de un estado fragil pero ligeramente compacto
sopló...
sopló la cruel realidad,
sopló el desengaño,
sopló la traición,
sopló su desamor.

Como un diente de león
se voló su pobre fortaleza
y volvió a sentir la soledad del atardecer
en un campo desierto.

Desnudó se quedó su animo,
ridículo como una flor deshojada
donde todos los pétalos dicen "no".

Aprendiz de primavera.

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