
El mar es una opción para el último viaje, una buena elección.
Pero se puede realizar esta travesia de distintas formas...
Si Caronte nos pasa la laguna Estigia todo se teñirá de un siniestro desenlace..
Patinir ofrece la mas conocida imagen del barquero, quizá solo como disculpa para recrearse en el paisaje.
Benlliure nos da su óptica costumbrista pero con una visión fantástica y algo simbolista.
Será Miguel Angel, el que le otorgue la momumentalidad casi escultórica de sus figuras en su interpretación de Barca de Caronte, en el Juicio Final, pero dando protagonismo al demonio.
Luca Giordano hará flotar la barca en sus coloridos frescos del Palazzo Medici Riccardi y Gustavo Doré lo presenta casi incapaz de hacerse con la adversidad del mar en sus ilustraciones para Divina Comedia.
En todas sus representaciones, Caronte se encarga de recoger a los difuntos en la laguna Estigia, para surcar las aguas infernales. Era necesario pagar el pasaje al barquero, por ello existía la costumbre de colocar en la boca de los muertos una moneda. Una vez en la barca , era el propio difunto quien remaba, nunca Caronte.
La barca le trasladaba definitivamente al otro lado de la orilla, al mundo de los muertos, cuya entrada estaba custodiada por Cancerbero, el siniestro perro de tres cabezas, que se encargaba de que ningún vivo entrase en el infierno, e igualmente de que ningún muerto saliese de él.
Otro modo de surcar las aguas que nos llevarán al mas allá lo representó, con profundo lirismo poético, el pintor visionario Arnold Böcklin dando en un principio toda la importancia al paisaje, plasmó en sus temas mitologicos y alegóricos todo el espíritu simbolista y mágico . Sus mas fieles seguidores fueron nombres representativos del surrealismo como De Chirico, Dalí o Max Ernst.
Su éxito dicen que sufrió la maldición de Hitler.El dictador le hizo flaco favor, al considerarlo como uno de sus pintores preferidos, hay pruebas gráficas de ello, como la foto en la que se ve su cuadro mas famoso, mientras Hitler habla con Molotov.
Este cuadro es "La isla de los muertos".
En la parte inferior muestro dos de las cinco versiones existentes pero en todas ellas es sobrecogedor tanto el mensaje como la técnica.
Impresionante paisaje, desolado silencio, casi levitante recorrido del difunto, envuelto en la una asombrosa naturaleza muda.


Ambas travesias son muy tristes..quiero dar al mar la calidad que Valery reflejó en sus versos, el cristal transparente, tumba eterna, donde duermen los sueños, donde reposan los últimos restos materiales, quedando el recuerdo siempre a nuestro lado, de aquellos que nos dejan..para embarcarse en este último viaje.
Este post es para colmar de ánimo a mi querido amigo Antonio, maestro de la Belleza, patrón de navios que surcan mares de esperanza, cementerios marinos de Valery, poesia viva en la mar de la poesia.











