domingo, 21 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
cuello, cabello, labio y frente

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello.
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
En mis diarios desplazamientos en Metro, he descubierto el placer de reencontrarme con los clásicos y así cada día tengo un espacio para mi, para perderme en un soneto o releer textos de juventud.
Sin duda el reencuentro con la poesía de Luis de Góngora, (aquel que tantos quebraderos de cabeza nos daba su enrevesada manera de escribir en el Bachillerato ) ha sido un placer gratificante.
La cercanía del Carnaval nos devuelve como las olas a la playa, esa liviana sensación del Carpe diem esencia del poema que hoy os dejo.
El ser humano seguramente, por algún resorte de su cerebro, no piensa constantemente en el fin de su existencia, aunque sabe de ella.
Aún así, los hay que se sienten asaltados puntualmente por esta sensación de fin.
Góngora, a pesar del pesimismo que caracteriza frecuentemente su estilo, nos regala la mas bella muestra de metáforas de belleza y juventud, con el único fin de animarnos a vivir intensamente la vida, pues el tiempo las convertirá finalmente en NADA.
Así lo material: oro, plata, cristal; lo vegetal: lirio, clavel...se convierten en competidores sin posibilidades ante la Belleza Física, Belleza con mayúsculas de la mujer: cuello, labio, frente, cabello...
Solo se menciona la Belleza Física, por eso nos avisa de su pronta caducidad con su cultismo que convierte cada palabra, sutilmente elegida, en una imagen metafórica habilmente empleada.
Antes de que el tiempo nos convierta en tierra, humo, polvo, sombra y nada, vivamos el presente de nuestra belleza marchitable.
lunes, 8 de febrero de 2010
Lo que el viento se llevó...

Con gran tristeza, leo en la prensa, que los últimos temporales han acabado con la sabina de Hornúez, un ejemplar único de 600 años.
Visité el sabinar en el verano del 2008, a la semana siguiente, un terrible incendio milagrosamente, se detuvo ante el paraje y respetó el lugar mágico.
El viento no lo respetó, tronchó su corteza madura sin piedad, como un gigante arrancando una margarita.
Lo ví, lo ví y lo fotografié, lo disfruté y ahora me siento afortunada de haber podido sentarme a la sombra de mi gigante de 600 años.
sábado, 6 de febrero de 2010
Escala en mi carne.
orillas, pliegues concavos, convexos...
cada rincón de mi, tu boca atrapa
con la escala en mi carne de tus besos.
miércoles, 3 de febrero de 2010
El recuerdo nunca se marchita.

"Amor no tiene nada que ver con lo que esperas conseguir, sólo con lo que esperas dar; es decir, todo".
(Katherine Hepburn).
Nada les impidió vivir su historia de amor durante 25 años, el mundo entero sabía de su relación pero Tracy se negó siempre a divorciarse por sus creencias católicas.La señora Louise Treadwell, su mujer, con la que tuvo dos hijos, se contentaba con su papel de señora de Tracy y trataba de mirar para otro lado ante las aventuras de su marido con actrices, aventuras que terminaron todas para centrarse solo en Katherine.
Esta, por su parte se conformó sin títulos ni contratos con vivir el amor de la persona que era toda su vida.
Nunca pudo rehacer su vida ni tener una familia, y lo acompañó y cuidó en su enfermedad, su adicción al alcohol y su decadencia.
Cuando la muerte de Tracy era inminente, lo ingresó en un hospital, llamó por teléfono a su esposa y se retiró discretamente.

Katherine nunca visitó la tumba de su gran amor, el recuerdo de sus besos, de seguro era mas gratificante, que llevarle un ramo de flores.
El recuerdo nunca se marchita...

martes, 2 de febrero de 2010
Cipariso o el duelo del ciprés.
un ingente ciervo había, y con sus cuernos, ampliamente manifiestos,
él a su propia cabeza altas se ofrecía sus sombras;
sus cuernos fulgían de oro, y bajando a sus espaldillas,
colgaban enjoyados collares en su torneado cuello;
una borla sobre su frente, argentina, con pequeñas cinchas
atada se le movía, y de pareja edad, brillaban
desde sus gemelas orejas alrededor de sus cóncavas sienes, unas perlas.
Y él, de miedo libre y depuesto su natural
temor, frecuentar las casas y ofrecer para acariciar su cuello,
a cualesquiera desconocidas manos, acostumbraba.
Pero, aun así, antes que a otros, oh el más bello de las gentes de Ceos,
grato te era, Cipariso, a ti. Tú hasta los pastos nuevos
a ese ciervo, tú lo llevabas del líquido manantial hasta su onda,
tú ora le tejías variegadas por sus cuernos unas flores,
ahora, cual su jinete, en su espalda sentado para acá y para allá contento
blanda moderabas su boca con purpurinos cabestros.
El calor era, y mediado el día, y del vapor del sol,
cóncavos hervían los brazos del ribereño Cáncer.
Fatigado, en la herbosa tierra depositó su cuerpo
el ciervo, y de la arboleada sombra se llevaba el frío.
A él el muchacho, imprudente, Cipariso, le clavó una jabalina
aguda, y cuando lo vio a él muriendo de la salvaje herida
decidió que él quería morir. Qué consuelos no le dijo Febo
y cúanto le advirtió que ligeramente y con relación a su motivo
se doliera. Gime él, aun así, y de presente supremo
1esto pide de los altísimos, que luto él sintiera en todo tiempo.
Y ya agotada su sangre por los inmensos llantos
hacia un verde color empezaron a tornarse sus miembros
y los que ahora poco de su nívea frente colgaban, sus cabellos,
a volverse una erizada melena y, asumida una rigidez,
a contemplar, estrellado, con su grácil copa el cielo.
Gimió hondo y triste el dios: “Luto serás para nos,
y luto serán para ti otros, y asistirás a los dolientes”...


Este mito se encuentra en el libro décimo de las metamorfosis de Ovidio, siendo este que os dejo, el texto original; pero como suele suceder en mitología, hay bastantes variaciones y reinterpretaciones mas.
En este mismo libro, encontramos la mas popular historia de Orfeo y Eurídice, por la que otro día pasearemos.
Orfeo paseando por el bosque, contempla la transformación de Cipariso en ciprés.
En el mundo del arte, es frecuente que comparta protagonismo con Orfeo o Apolo y hay mas material en grabados que en grandes lienzos.
Aunque es sin duda digna de mención, la representación escultórica que dormita semiabandonada en la frondosidad del Forest Glen Seminary, una escuela abandonada para chicas en Silver Springs, Maryland, EE.UU.
Un paseo por Flickr.
Si investigamos sobre el joven Cipariso, enseguida lo encontraremos relacionado con el dios Apolo, al que se dice que pidió ayuda para morir, al ver que por su torpeza y su inexperiencia, había acabado con la vida del ciervo que tanto amaba.
Apolo, asombrado por su belleza y de seguro enamorado del joven, le liberó de tal dolor convirtiéndole en ciprés, para que acompañara en los cementerios el duelo de los vivos y el recuerdo de los muertos.
lunes, 1 de febrero de 2010
Muchas formas...

"Hay muchas formas de quererse, ¿sabes? Pero la suya era... total. Un amor puro, increíble, alucinante. Un amor especial como hay pocos. Y ellos lo sabían.
Todos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el de ellos si lo era. Estaban hechos el uno para el otro, se tenían y deseaban fundirse en uno solo, cuando estaban juntos el tiempo se aceleraba, y cuando estaban separados se hacía eterno. Cada beso, cada caricia, era un puro sentimiento desnudo. Podían pasarse horas mirándose a los ojos y nada más, pero cuando se acariciaban, se besaban... entonces... no hay palabras para describir esa emoción".
El diario de Noa (The notebook)
lunes, 25 de enero de 2010
El beso de la esfinge
La imagen de mármol cobró vida,
comenzó a gemir y rogar,
ella bebió mis besos ardientes
con sed voraz y codicia.
Ella bebió el aliento de mi pecho,
ella alimentó la lujuria sin pausa;
ella me apretó firmemente, y arrancó
mi cuerpo con sus garras".
........
'The marble image came alive,
Began to moan and plead
She drank my burning kisses up
With ravenous thirst and greed.
She drank the breath from out my breast,
She fed lust without pause;
She pressed me tight, and tore
My body with her claws.'
Heinrich Heine.
Los versos de Heine, inspiraron esta intensa pintura de Franz von Stuck. (1895).
La mujer, convertida en un extraño ser vampírico, absorbe con sus besos el alma de un hombre poseido.
Como un guiñapo, sin fuerza para mantenerse erguido, la esfinge le chupa la vida hasta bordear el desmayo.
Es la metáfora del triunfo, de la mujer sobre el hombre.
jueves, 21 de enero de 2010
desde dentro del amor...
Estabas a mi lado
y más próxima a mí que mis sentidos.
Hablabas desde dentro del amor,
armada de su luz.
Nunca palabras
de amor más puras respirara.
Estaba tu cabeza suavemente
inclinada hacia mí.
Tu largo pelo
y tu alegre cintura.
Hablabas desde el centro del amor,
armada de su luz,
en una tarde gris de cualquier día.
Memoria de tu voz y de tu cuerpo
mi juventud y mis palabras sean
y esta imagen de ti me sobreviva.
Oleo: William Merritt Chase.
martes, 19 de enero de 2010
La unidad del deseo.

...Estaba, asimismo, el deseo. Mi deseo. Ella no tenía esas preocupaciones. Para mis manos era mujer, la mujer tal vez. Es bastante probable que la primera mujer que tocamos pueda llegar a convertirse en la unidad de deseo para el resto de nuestros días, y sobre todo, de nuestras noches. Yo deseaba a María Julia, pero ¿cuándo?, pero ¿cómo? No habría podido darme cuenta de que ella besaba con los ojos abiertos, si yo, a mi vez, no hubiera abierto los míos...
Mario Benedetti.
Cuentos. Los Novios.
Si te has quedado con ganas puedes leerlo entero en este enlace..
También puedes hacer un ejercicio de memoria y recordar cual fue la primer mujer/hombre que tocaste.
Foto: Paul Outerbridge


