
Fascinantes marujas glamourosas del fotógrafo Miles Aldridge .






Los domingos por la tarde, parece que se hicieron para ordenar cajones.
Clasificar, recolocar, administrar...
Parece que con reorganizar piezas, reorganizamos a un tiempo nuestras ideas y sentimientos.Es lo mas parecido a una terapia anti-angustia.
Asi es la tarde del domingo, ese espacio de tiempo mortecino, que se nos presenta como la muerte del fin de semana. Hay que llenarlo irremediablemente.
Y otra semana que empieza, y otro fin de semana que acaba, el incesante e imperceptible paso de Cronos por nuestras vidas.
Algunas tardes de domingo, se presentan tan crudas como los trabajos de Alison Brady.
Según ella misma, sus fotografías intentan estimular emociones, deseos y compulsiones sexuales, en el doble juego de la realidad y la fantasía.
Búsqueda e indagación, sobre las constantes de la vida contemporánea, como la locura y la alienación. Reflejos de expresiones de neurosis, ansiedad y en definitiva la perdida de la identidad del ser humano.

Navegando por la red, descubro que hay numerosos blog de amas de casa.
Dicho así, no considero el hecho llamativo simplemente por la condición "etiquetable" de sus autoras sino porque creo que supone el nacimiento de un silencioso espíritu de superación de muchas mujeres que empiezan a descubrir un nuevo mundo atraves de su PC.
Se reunen en foros de cocina, de manualidades, de confidencias y llegan a encontrar verdaderas amigas virtuales, las unen muchas inquietudes y quizá muchos sueños incumplidos: de haberse realizado profesionalmente, de estudiar una carrera universitaria...
Se habla mucho de la conciliación de la vida laboral y la familiar, pero el fenómeno de la soledad del ama de casa, que parece haber encontrado una nueva forma de comunicarse y relacionarse a traves de la red, queda un poco difuminado.
A veces es necesario salir de las cuatro paredes que les rodean, de sus rutinarios escenarios siempre idénticos...internet les abre una ventana, sin salir de su casa.
En uno de estos blogs encontré una sevillana de música de fondo, que me hizo pensar :¡cuanto trabajo en silencio, cuantas horas...!
¡Qué poco reconocido, siempre que es el día de la mujer trabajadora, nadie o casi nadie se acuerda de las que se quedan en casa.!
Y aun así, muchas de ellas, viven felices y orgullosas esa otra forma de vida; muy diferente a la que la modernidad y los nuevos tiempos de igualdad proclaman.
Ciertamente, un tema para reflexionar.
Ver lo cotidiano, con los ojos del arte: una práctica al alcance de todos.
ARTE EN IKEA

