lunes, 23 de marzo de 2009

ni tuya siquiera...







Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.
Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.

Buena te quiero
como pan que nos sabe
su masa buena,
pero no mía.

Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
se despereza,
pero no mía.

Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.




Amancio Prada canta un poema de Agustín García Calvo.
"Quien de verás te quiere, te quiere libre".


Oleo: Leon Francois Comerre

domingo, 22 de marzo de 2009

In memoriam: Meira




Este amor

Como ir casi juntos
pero no juntos,
como
caminar paso a paso
y entre los dos un muro
de cristal,
como el viento
del Sur que si se nombra
¡Viento del Sur! parece
que se va con su nombre,
este amor.

Como el río que une
con sus manos de agua
las orillas que aparta,
como el tiempo también,
como la vida,
que nos huyen viviéndonos,
dejándonos
cada vez menos nuestros
y más suyos,
este amor.

Como decir mañana
y estar pensando nunca,
como saber que vamos
hacia ninguna parte
y sin embargo nada
podría detenernos,
como la mansedumbre
del mar, que es el anverso
de ocultas tempestades,
este amor.

Este
desesperado amor.



Meira Delmar, poeta colombiana nacida en 1929, nos abandona dejándonos sus poemas de dulce sensibilidad y desamor.
Descanse en paz





Foto Frickr

La tierra roja... de Madriguera





"Esto es lo que te da tu fuerza: Tara;
algo que amas mucho mas que a mi: Tara, la tierra roja de Tara."

La frase que golpeaba a Scarlatta, tendida en la lujosa escalera de su mansión, cuando creía todo perdido, es la mejor presentación para la tierra roja del pueblo segoviano de Madriguera.




Cuando los últimos rayos de sol, se resisten a apagarse, estrellan su chorro de luz en la tierra roja de este rinconcito, ya bastante menos aislado y abandonado de lo que unos años fue, un recinto privilegiado, remanso de paz.



Por hace algún tiempo, fue el refugio de numerosos políticos, escritores, actores, músicos... todos ellos reconstruyeron las casas rojas convirtiendo los viejos aposentos en edificaciones encantadas, equilibradas, de cuidadas decoraciones y con todas las ventajas de las comodidades modernas.









Pero todo tiene su fin y su límite y la voz se corrió y el pueblecillo se llenó de curiosos de pantalón bermudas y cámara en mano y se rompió el hechizo.

Sus silenciosas calles se llenaron de bulliciosos visitantes, en busca de algún famoso y nada volvió a ser igual en el pueblecito de arcilla y piedra férrea.





No resignada, aun pude encontrar algún momento de recogimiento y recobrar el pueblo para mi.
Al caer la noche, cuando no se distinguen los últimos fulgores del sol, de los relampagueos de las farolas, Madriguera desnuda su antiguo espíritu abandonado y regala sus calles silenciosas, sus casas encantadas y la fuerza de su tierra roja.








Lo que me hace reflexionar, al hilo de Scarlatta, que todas las cosas tienen su esencia, a pesar de los cambios y los avatares y solo con empeño y constancia, podremos recuperar lo que considerabamos perdido.

De mirada serena





miércoles, 18 de marzo de 2009

Daddy




Y para el día del padre... ¿Qué mejor recuerdo que el del mio propio?.

El me ha enseñado, desde niña, a amar la música, en todos sus matices, con su inmensa colección de vinilos, que oía a escondidas con temor de rayarlos.

También, la pasión por el cine, del que cientos de libros llenan las estanterías de casa.

También amar la naturaleza, la montaña y rutas interminables por senderos de mochila y cantimplora.

Pero si de algo es fanático mi padre, es sin duda de Marilyn; la casa siempre estuvo llena de sus fotografías, posters y revistas, y de películas suyas de super-ocho.

Por eso, hoy día del padre, este pequeño reconocimiento: Mi corazón pertenece a papá.

¡Felicidades a todos los padres... y por supuesto al mio, que tengo la suerte de conservar!






Foto de vacaciones en Santa Pola. 1966.



¡Feliz puente...feliz dia del padre!

El Pantano y la Momia.







El domingo me acerqué de nuevo a Maderuelo, un pueblecillo lleno de encantos de la provincia de Segovia.
Lo conozco, pero me gusta contemplarlo en distintas estaciones del año, y ver el nivel del agua en su largo y simétrico puente.



Hay muchas razones para visitar la Villa de Maderuelo, ya desde su entrada, a 5 kilómetros de la población y en el curso del rio Riaza, nos reciben los cañones rocosos que forman las Hoces del Riaza, al pie de la presa de Linares.





Dado lo propicio de su geografía en 1975 Félix Rodriguez de la Fuente inaguró en ellas un refugio de aves rapaces, que podemos ver volando, al acercarnos al pueblo.

Antes de cruzar el rió, que nos lleva al núcleo urbano, la soledad de una ermita sorprende por su aislamiento: se trata de la Vera cruz, construcción de principios del siglo XII de estilo románico.





Existen indicios suficientes para creer en que la iniciativa de su construcción correspondió a la Orden del Temple. Su principal joya son las impresionantes pinturas murales que un día decoraron el interior de su ábside.
Los frescos, según W. Cook y José Gudiol, son obra de un pintor formado en Italia, compañero del maestro de Santa María de Tahull (Lérida) y se pueden considerar uno de los mejores ejemplos de pintura románica de España.Pero la naturaleza, toma lo suyo y cada primavera, el caudal del rió aumentaba de modo tan considerable, que inundaba la ermita, por lo que tuvo que tomarse una decisión para que no se perdieran para siempre.


Así fueron instalados en 1950,en el Museo del Prado de Madrid, respetando su disposición original, donde se pueden admirar en la actualidad.
Aquí podéis conocer como se llevaron a cabo los trabajos.

Pasamos el puente y las calles nos hablan de un lugar totalmente medieval, parece que no ha pasado el tiempo en sus edificaciones, calles y escudos.



La plaza de su Iglesia Mayor de Santa María, nos recibe con una picota de ejecuciones, al entrar en el recinto todo nos habla del románico, a pesar de haber sido restaurada gran parte de la edificación.








Pero la atracción de la Iglesia no son sus esculturas, ni su pila bautismal: es la momia.





Aquí os dejo su historia, en una adaptación de un relato de Carlos Velázquez:

La doncella muerta
Las secas orillas del pantano parecían humedecerse a medida que las sombras de la tarde se hacían más obscuras, ahondando el cauce del Riaza. Sus aguas reflejaban el abandono de un pueblo milenario que se desmoronaba poco a poco, aun resistiendo a desvanecerse en el olvido.
Maderuelo, una vieja barca abandonada. Maderuelo, mas que barca varada, pequeño madero que se hunde en el lago del tiempo.
Al traspasar su robusta puerta, rumores e historias nos rodean y nuestra mente las revive de nuevo: la llegada de reatas de mulas con piedras de la cantera de Vega Palacio, los albañiles reparando las murallas, ya viejas en el año 1000, que han resistido siglos bajo el castigador sol castellano y sus fríos inviernos. Y el río, bordeado de árboles, que riega una estrecha vega y calma la sed de importantes rebaños de ovejas y vacas. Dispersos los barrios a los pies de la villa, poblados por gentes esforzadas y bulliciosas.
Las viejas piedras, blanqueadas por el sol y los hielos unas, obscurecidas por el moho otras, nos siguen contando historias del pasado.

En el siglo XV, vivió en Maderuelo un noble caballero, emparentado con los Chávez. Tenía una hermosa hija, María, menuda y proporcionada. Sus largos cabellos dorados nos dicen que era doncella. Sus ojos luminosos nos revelan la piedad de su alma.

Era querida en la Tierra de Maderuelo, bordaba, dibujaba e incluso escribía primorosamente. Pero la muerte la alcanzó a la edad de dieciséis años.


Unos cuentan que murió durante la ausencia de su padre, cuando esté viajó a rendir pleitesía al rey, su señor. Fue una época de reyertas nobiliarias y luchas civiles. Otros afirman que se la llevó la peste, que tantos huérfanos dejó en Maderuelo.
Su desconsolado padre, mandó ataviarla con sus mejores galas. Parecía un bello ángel dormido cuando aquella fría losa de pizarra negra cubrió su sueño en la capilla de los Chavez, en Santa María. En la losa, venida de la Sierra, un cantero esculpió un escudo escotado, cuartelado en cruz, con un águila bicéfala rampante, cinco llaves, un árbol entre perros rampantes y trece bezantes de oro, todos buena prueba de su ascendiente hidalgo.
Enterrada la doncella, la arqueta de madera e incrustaciones donde ella guardaba sus secretos también desapareció. Así se perdieron su salterio, sus dibujos y las cartas de amor secreto, como las de aquel joven enamorado que la prometió volver con el oro de Granada y allí perdió, los ojos primero, y la vida después.
Más de cinco siglos había descansado el cuerpo de María, cuando una reforma en la iglesia obligó a retirar la losa, dejando al descubierto un cuerpo momificado. María, querida hasta por la anciana Muerte, que respetó sus chapines y el justillo bordados en oro, el anillo de guerrero que ceñía su dedo. Conservaba sus largos cabellos, las manos sobre el pecho y los párpados ,cerrados, como si continuara dormida.
De pronto, un airecillo fresco rozó nuestros brazos y el escalofrío nos volvió a la realidad. Con un movimiento apenas visible, el badajo de la campana grande la hizo sonar levemente y su tañir, repetido por ecos lejanos, murió con la luz del día. Comenzó a lloviznear. Maderuelo, cuna de leyendas, sabía que se había revelado el secreto de su querida momia. Era ya hora de partir.


El sacristán que guarda la Iglesia, me riñó un poco por hacer la foto a la pobre niña momia, dice que ahora lo han prohibido, porque la gente abusaba, y luego vendían postales.
Enseguida pensé como en muchos otros lugares, que ellos mismos vendían folletos o diapositivas, pero no era así, ni siquiera tenían abierta la Oficina de Turismo un domingo.




Me fui alegre con mi tesoro: una foto robada, en un día de sol radiante.

Luego disfruté de las vistas de las callejuelas, las catapultas y sus piedras.











No había nadie por las calles de la villa medieval, parecía que el tiempo se había detenido y me había dejado allí, sola con la historia, el río y la momia.




lunes, 16 de marzo de 2009

soñando contigo...






Oleo: Albert Edelfelt Virginie.

importancia...





"Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran?." (Amado Nervo).

Oleo: Charles Edward Perugini.

Con tres heridas yo.

Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor. Miguel Hernández
foto Flickr.