miércoles, 18 de marzo de 2009

El Pantano y la Momia.







El domingo me acerqué de nuevo a Maderuelo, un pueblecillo lleno de encantos de la provincia de Segovia.
Lo conozco, pero me gusta contemplarlo en distintas estaciones del año, y ver el nivel del agua en su largo y simétrico puente.



Hay muchas razones para visitar la Villa de Maderuelo, ya desde su entrada, a 5 kilómetros de la población y en el curso del rio Riaza, nos reciben los cañones rocosos que forman las Hoces del Riaza, al pie de la presa de Linares.





Dado lo propicio de su geografía en 1975 Félix Rodriguez de la Fuente inaguró en ellas un refugio de aves rapaces, que podemos ver volando, al acercarnos al pueblo.

Antes de cruzar el rió, que nos lleva al núcleo urbano, la soledad de una ermita sorprende por su aislamiento: se trata de la Vera cruz, construcción de principios del siglo XII de estilo románico.





Existen indicios suficientes para creer en que la iniciativa de su construcción correspondió a la Orden del Temple. Su principal joya son las impresionantes pinturas murales que un día decoraron el interior de su ábside.
Los frescos, según W. Cook y José Gudiol, son obra de un pintor formado en Italia, compañero del maestro de Santa María de Tahull (Lérida) y se pueden considerar uno de los mejores ejemplos de pintura románica de España.Pero la naturaleza, toma lo suyo y cada primavera, el caudal del rió aumentaba de modo tan considerable, que inundaba la ermita, por lo que tuvo que tomarse una decisión para que no se perdieran para siempre.


Así fueron instalados en 1950,en el Museo del Prado de Madrid, respetando su disposición original, donde se pueden admirar en la actualidad.
Aquí podéis conocer como se llevaron a cabo los trabajos.

Pasamos el puente y las calles nos hablan de un lugar totalmente medieval, parece que no ha pasado el tiempo en sus edificaciones, calles y escudos.



La plaza de su Iglesia Mayor de Santa María, nos recibe con una picota de ejecuciones, al entrar en el recinto todo nos habla del románico, a pesar de haber sido restaurada gran parte de la edificación.








Pero la atracción de la Iglesia no son sus esculturas, ni su pila bautismal: es la momia.





Aquí os dejo su historia, en una adaptación de un relato de Carlos Velázquez:

La doncella muerta
Las secas orillas del pantano parecían humedecerse a medida que las sombras de la tarde se hacían más obscuras, ahondando el cauce del Riaza. Sus aguas reflejaban el abandono de un pueblo milenario que se desmoronaba poco a poco, aun resistiendo a desvanecerse en el olvido.
Maderuelo, una vieja barca abandonada. Maderuelo, mas que barca varada, pequeño madero que se hunde en el lago del tiempo.
Al traspasar su robusta puerta, rumores e historias nos rodean y nuestra mente las revive de nuevo: la llegada de reatas de mulas con piedras de la cantera de Vega Palacio, los albañiles reparando las murallas, ya viejas en el año 1000, que han resistido siglos bajo el castigador sol castellano y sus fríos inviernos. Y el río, bordeado de árboles, que riega una estrecha vega y calma la sed de importantes rebaños de ovejas y vacas. Dispersos los barrios a los pies de la villa, poblados por gentes esforzadas y bulliciosas.
Las viejas piedras, blanqueadas por el sol y los hielos unas, obscurecidas por el moho otras, nos siguen contando historias del pasado.

En el siglo XV, vivió en Maderuelo un noble caballero, emparentado con los Chávez. Tenía una hermosa hija, María, menuda y proporcionada. Sus largos cabellos dorados nos dicen que era doncella. Sus ojos luminosos nos revelan la piedad de su alma.

Era querida en la Tierra de Maderuelo, bordaba, dibujaba e incluso escribía primorosamente. Pero la muerte la alcanzó a la edad de dieciséis años.


Unos cuentan que murió durante la ausencia de su padre, cuando esté viajó a rendir pleitesía al rey, su señor. Fue una época de reyertas nobiliarias y luchas civiles. Otros afirman que se la llevó la peste, que tantos huérfanos dejó en Maderuelo.
Su desconsolado padre, mandó ataviarla con sus mejores galas. Parecía un bello ángel dormido cuando aquella fría losa de pizarra negra cubrió su sueño en la capilla de los Chavez, en Santa María. En la losa, venida de la Sierra, un cantero esculpió un escudo escotado, cuartelado en cruz, con un águila bicéfala rampante, cinco llaves, un árbol entre perros rampantes y trece bezantes de oro, todos buena prueba de su ascendiente hidalgo.
Enterrada la doncella, la arqueta de madera e incrustaciones donde ella guardaba sus secretos también desapareció. Así se perdieron su salterio, sus dibujos y las cartas de amor secreto, como las de aquel joven enamorado que la prometió volver con el oro de Granada y allí perdió, los ojos primero, y la vida después.
Más de cinco siglos había descansado el cuerpo de María, cuando una reforma en la iglesia obligó a retirar la losa, dejando al descubierto un cuerpo momificado. María, querida hasta por la anciana Muerte, que respetó sus chapines y el justillo bordados en oro, el anillo de guerrero que ceñía su dedo. Conservaba sus largos cabellos, las manos sobre el pecho y los párpados ,cerrados, como si continuara dormida.
De pronto, un airecillo fresco rozó nuestros brazos y el escalofrío nos volvió a la realidad. Con un movimiento apenas visible, el badajo de la campana grande la hizo sonar levemente y su tañir, repetido por ecos lejanos, murió con la luz del día. Comenzó a lloviznear. Maderuelo, cuna de leyendas, sabía que se había revelado el secreto de su querida momia. Era ya hora de partir.


El sacristán que guarda la Iglesia, me riñó un poco por hacer la foto a la pobre niña momia, dice que ahora lo han prohibido, porque la gente abusaba, y luego vendían postales.
Enseguida pensé como en muchos otros lugares, que ellos mismos vendían folletos o diapositivas, pero no era así, ni siquiera tenían abierta la Oficina de Turismo un domingo.




Me fui alegre con mi tesoro: una foto robada, en un día de sol radiante.

Luego disfruté de las vistas de las callejuelas, las catapultas y sus piedras.











No había nadie por las calles de la villa medieval, parecía que el tiempo se había detenido y me había dejado allí, sola con la historia, el río y la momia.




5 comentarios:

  1. Me lo apunto, me encanta conocer sitios y ahora que estoy en "el centro" tengo la oportunidad de conocer toda esta zona que desconocía.

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  2. Me alegra saber de ti Blonde.
    Es una excursión rápida, por la N-1 llegas a la altura de Riaza, donde tomas enseguida el pueblo pasado Somosierra.
    Luego en Riaza solo tienes que ir hasta Ayllón y desde alli a Maderuelo.

    Espero que te guste, tiene unas vistas preciosas.
    un beso.

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  3. Bonito blog y bonito pueblo. Yo he estado este domingo y me ha encantado. No llevé cámara de fotos, pero gracias a tu reportaje guardaré algunas con tu permiso.

    (Ya de paso gusradré tu blog en favoritos).
    Un saludo.
    J.

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  4. Por azar he encontrado este blog, cuando tambien por he incluido en la novela que estoy escribiendo el nombre de Maderuelo. Decirte que me ha gustado mucho el reportaje que haces, y que gracias a él me he adentrado en varias paginas para conocer la historia del pueblo, lo que creo que me serviran para la trama de la novela, un saludo.

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  5. Anónimo6:01 p. m.

    Estimada señora:
    Mi nombre es Noelia Macías. Soy documentalista de un programa de televisión. Le escribo del programa porque estamos preparando un tema religioso, y nos gustaría preguntarle si sería posible utilizar sus fotos de la momia de la iglesia de Santa María en Maderuelo. Tenemos mucha urgencia porque este tema lo emitiremos en breve.¿podría usted llamarnos a partir de las 12.00 el martes o jueves de la semana que viene?
    Muchas gracias. Teléfono: 636360942Suya sinceramente.

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