miércoles, 17 de octubre de 2007

La bikina






No dejan de sorprenderme las leyendas de amor indígenas-americanas.
Si fueron fascinantes la de la LLorona o la Tirana hoy os dejo otra no menos interesante: La bikina.

Cuenta la leyenda que LA BIKINA está inspirada en la época de los Cristeros. (Ocurre en el Estado de Jalisco, en un pueblo entre lo que se llama Los Altos).
Durante una noche de tormenta, un lucero chocó con la cima de un monte.
Un campesino siguió la ruta del meteroro y allí encontró una recién nacida abandonada a su suerte.
El indígena la recogió y la llevó a su chocita, su mujer la atendió cariñosamente, amamantándola, pues acababa de ser madre hace dos meses
Apesar del cariño que la tenia, temerosos de ser acusados de robo ,confiaron a la pequeña a un sacerdote, que finalmente y ante la falta de reclamo de la huérfaga, la depositó en un convento carmelita.
La niña creció allí, hermosa y bella hasta que un día la paz se perturbó.
De los problemas de la Iglesia con el Estado, había surgido una liga llama los Cristeros, que batallaba contra el Gobierno. En 1925 el presidente Calles, procedió contra los rebeldes haciendo una persecución por todos los puntos del país, principalmente en Jalisco, en donde este movimiento había alcanzado mayor fuerza.

También la lucha llegó al convento y lsu puerta se vió abatida por un pelotón del ejército que entró con furia destruyendo lo que encontraba en su camino y ante los incrédulos ojos de las monjas, cayó la superiora por un tiro en la cabeza cuando trataba de impedirles el paso.
La niña resulto el blanco de los abusos de los hombres por su enorme belleza hasta que uno la tomó en vilo y la sacó del lugar: era el capitán Humberto Ruiz.
La chica estuvo inconsciente durante días, pero contó con los cuidados y la ternura del capitán, que atento y servicial solo se limitó a curarla, ni siquiera la tocó.
Días después, él capitán desapareció.
La muchacha vagó triste y sin habla por pueblos y aldeas, trabajó en tareas domésticas pero no hablaba, no sonreía y no dejaba que ningún hombre se acercara a ella.
El destino, caprichosa maquina del azar, puso un día de nuevo frente a ella al capitán Ruíz.
En esta ocasión, ella le sonrió, no necesito decirle nada y aceptó caminar para siempre a su lado.

Vivieron una noche de amor incomparable y al amanecer salió del lugar, subió a la montaña y como la última estrella de anochecer se perdió en el firmamento. Su historia inspiró a la gente que la conoció la historia de LA BIKINA...







Foto:Little Mexican Girl.Waite, C. B. (Charles Burlingame).


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